El fenómeno conocido como kidults —adultos que compran, coleccionan y disfrutan juguetes originalmente pensados para niños— se consolida en Argentina y redefine el mercado local de entretenimiento y consumo. A nivel global, más del 25% del gasto en juguetes proviene de adultos; en el país, este segmento crece tanto en comercios físicos como en ventas online, impulsado por figuras coleccionables, maquetas y ediciones limitadas vinculadas a franquicias clásicas y nuevas series.
Tres pilares explican la expansión de los kidults: la nostalgia, el bienestar emocional y el consumo consciente. La nostalgia empuja a quienes crecieron con franquicias como Pokémon, Dragon Ball Z, Tortugas Ninja o One Piece a reconectar con objetos que marcaron su infancia. El juguete se transforma así en un refugio emocional y en un vínculo con recuerdos personales en contextos de incertidumbre.
El bienestar emocional es otro motor: los objetos físicos ofrecen una pausa analógica frente a la hiperconexión, fomentando creatividad, concentración y reducción del estrés. Por su parte, el consumo consciente de adultos de entre 25 y 45 años —con mayor poder adquisitivo y hábitos digitales— prioriza productos que combinan diseño, identidad y valor simbólico. Así, las piezas no solo son objetos de disfrute sino también elementos que expresan personalidad y estilo.
En términos económicos, los adultos de clase media y media alta destinan parte de su presupuesto a estas experiencias emocionales. Relevamientos internos indican que el ticket promedio de un coleccionista adulto suele oscilar entre $25.000 y $60.000 por operación, y puede superar los $100.000 en piezas premium o ediciones limitadas. Este comportamiento convierte a ciertas figuras en opciones de inversión simbólica y a los lanzamientos exclusivos en eventos esperados por la comunidad.
Las redes sociales, los canales de streaming y las ferias de cultura geek se transformaron en espacios clave para el descubrimiento, exhibición e intercambio. Allí, los coleccionistas muestran sus adquisiciones, generan comunidad y alimentan la demanda. Las marcas responden con productos pensados para un público adulto: mayor calidad de diseño, packs de colección y colaboraciones con artistas y franquicias populares.
El auge de los kidults reconfigura los lineamientos del mercado de juguetes en Argentina: la oferta convive con la infantil en vitrinas y plataformas digitales, y el juego deja de verse exclusivamente como una actividad de la infancia para convertirse en una práctica adulta que mezcla ocio, nostalgia y consumo cultural. En 2025, los juguetes para adultos ya forman parte del paisaje comercial, mostrando que el juego no termina con la infancia, solo cambia de forma.






