La ciudad de Lima vivió una jornada de alta afluencia este sábado 29 de noviembre por la final de la Copa Libertadores 2025 entre Palmeiras y Flamengo, disputada en el Estadio Monumental del distrito de Ate. El partido, programado para las 16:00 hora de Perú, movilizó a decenas de miles de aficionados y generó un impacto logístico y económico significativo en la capital. Se estima la llegada de alrededor de 50.000 seguidores extranjeros, además de público local, lo que llevó a implementar un dispositivo especial de movilidad y seguridad.
Movilidad y accesos La Autoridad de Transporte Urbano para Lima y Callao (ATU) desplegó un operativo para facilitar el desplazamiento hacia el estadio. Se habilitaron rutas exclusivas, desvíos temporales y un aumento en la oferta de transporte público. El corredor Rojo modificó su recorrido habitual para adaptarse al plan de tránsito diseñado para el día del encuentro. La apertura de accesos al recinto se estableció desde las 12:00, permitiendo al público vivir la previa y participar de actividades de entretenimiento y música vinculada al fútbol.
Cierres viales y seguridad La Policía Nacional del Perú (PNP) decretó restricciones de acceso vehicular en vías clave como Javier Prado Este, Huarochirí, Constructores y Flora Tristán. Estos cierres comenzaron desde la medianoche del viernes y se extendieron hasta la noche del sábado, cubriendo las horas de mayor afluencia. El objetivo del operativo fue priorizar la movilidad peatonal, garantizar la seguridad y mantener un tránsito fluido en torno al Estadio Monumental.
Distribución de hinchadas y organización interna La organización del evento dispuso la ubicación diferenciada de las parcialidades: la hinchada de Palmeiras ocupó la tribuna popular sur y la de Flamengo la tribuna popular norte. Esta distribución buscó reducir fricciones y facilitar los controles de ingreso y permanencia dentro del estadio.
Reglas de ingreso y objetos permitidos El acceso al estadio estuvo regulado por normas estrictas. Se permitieron banderas pequeñas sin asta de hasta 2 metros por 1,5 metros y textiles de hasta 1,5 metros de alto para colocarse en las mallas de separación. También se autorizaron tambores, bombos y redoblantes con membrana transparente, cumpliendo requisitos de seguridad.
Artículos prohibidos No se admitieron banderas con asta, objetos que puedan convertirse en armas o cortopunzantes, ni correas en las tribunas norte y sur. Además, estuvieron vetados bombas de humo, bombas de estruendo, pirotecnia, silbatos, paraguas, rollos de papel, objetos accionados por gas o helio, extintores, máquinas de humo, alimentos y bebidas, drogas, armas y elementos con mensajes ofensivos, discriminatorios o de contenido político o religioso.
Cobertura internacional y repercusiones La final trascendió las fronteras, con transmisiones adaptadas a los husos horarios de países como México, Colombia, Brasil y Argentina, entre otros. Tras la experiencia de 2019, Lima volvió a consolidarse como sede de un evento de alto perfil continental, potenciando la visibilidad internacional de la capital peruana y su capacidad para organizar grandes eventos deportivos.
Recomendaciones para asistentes Las autoridades recomendaron utilizar rutas alternativas designadas por la ATU, prever tiempos adicionales de desplazamiento y acudir con anticipación para pasar los controles y disfrutar de la previa desde las 12:00. Se solicitó colaboración de los asistentes para respetar las zonas asignadas a cada hinchada y cumplir las normas de seguridad, con el fin de garantizar un acceso ordenado y una experiencia segura para todos.
Impacto económico y logístico La llegada masiva de hinchas internacionales generó movimiento en el sector hotelero, gastronómico y de transporte, además de exigir una coordinación interinstitucional para atender la demanda. El operativo combinó medidas de movilidad, control policial y gestión de accesos para minimizar el impacto en la ciudad y priorizar la seguridad durante la final de la Copa Libertadores 2025.
En síntesis, la final en el Estadio Monumental fue un evento de gran escala que exigió un operativo integral de movilidad y control, con medidas específicas sobre accesos, rutas y artículos permitidos y prohibidos, diseñadas para asegurar el flujo eficiente de aficionados y la seguridad en torno al estadio.






