Una amplia muestra del arte pop de Brasil de las décadas de 1960 y 1970 reconstruye cómo ese movimiento artístico se cruzó con la política, la industria cultural y la vida cotidiana para producir una figuración nueva y combativa. Con más de 120 piezas de 50 artistas, la exposición pone el foco en la tensión entre vanguardia y cultura de masas en un país marcado por el régimen cívico-militar y por una industria cultural en pleno desarrollo.
La curaduría organiza la muestra en cinco núcleos temáticos: Multitud y espacio público; Astros y astronautas; Deseo y trivialidad; Construcción, imagen y subdesarrollo; y El Happening de las Banderas. Ese recorrido permite ver cómo la apropiación de imágenes cotidianas —desde historietas y publicidad hasta fotoperiodismo— funcionó como herramienta crítica y como lenguaje estético. Muchos artistas tomaron símbolos, estereotipos y objetos populares para reconfigurarlos en clave política o simbólica.
A diferencia del pop estadounidense, ligado directamente a la sociedad de consumo y a una industria madura, el pop brasileño marca una contradicción: convive el influjo televisivo, los fenómenos masivos como la música popular y el fútbol, y al mismo tiempo una condición cultural aún parcialmente «preindustrial» que se traduce en obras menos pulidas y en estrategias de reproducción económica y social distintas. La televisión y los festivales musicales impulsaron la masividad de músicos que llegaron a ser íconos nacionales, mientras que las artes visuales siguieron en circuitos menos masivos, aunque muy influyentes.
La muestra enfatiza además la relación orgánica entre artes: cine, teatro, música y artes plásticas confluyeron en proyectos colectivos y acciones públicas. Este entrecruzamiento produjo performances, happenings y producciones que desbordaron el museo y ocuparon plazas, calles y la pantalla.
Política y estética se entrelazan de modo visible: piezas directas de crítica al régimen coexisten con trabajos más simbólicos y elusivos, una evolución ligada a la represión creciente tras 1968. Así aparecen obras que caricaturizan a militares o mezclan iconografías (banderas, símbolos estadounidenses, símbolos agroindustriales) junto a piezas más metafóricas que aluden a violencia, desaparición y cuerpos anónimos, como los fardos de Artur Barrio que evocan cadáveres arrojados al espacio público.
El núcleo Astros y astronautas recoge la fascinación por la modernidad, la ciudad y la tecnología en un contexto de migraciones internas y expansión urbana. Allí proliferan códigos urbanos: buses, tráfico, íconos televisivos y deportivos que condensan aspiraciones y tensiones del período. En Deseo y trivialidad, el enfoque en roles de género y el espacio doméstico muestra cómo artistas mujeres y varones empezaron a politizar ámbitos antes considerados «privados». Construcción, imagen y subdesarrollo cruza el pop con otras corrientes como el informalismo, mientras que El Happening de las Banderas recupera material y prácticas vinculadas a protestas y fiestas callejeras: banderas baratas, serigrafiadas y reproducibles que mezclaban venta comercial y acción política.
Entre los nombres expuestos figuran referentes clave de la escena brasileña de la época, que permitieron un diálogo con la cultura popular y las luchas sociales: Anna Bella Geiger, Antônio Dias, Claudio Tozzi, Hélio Oiticica, Mira Schendel, Rubens Gerchman, Wanda Pimentel, Wesley Duke Lee y Artur Barrio, entre otros. Se exhiben piezas icónicas como la serigrafía Seja marginal seja herói y las banderas originales de happenings callejeros, con materiales que reflejan la economía de la producción artística en ese momento.
La exposición, además de su valor histórico y estético, propone una lectura contemporánea: muchas obras resuenan hoy en contextos de violencia urbana, control estatal y disputas por la memoria. La recuperación de materiales y prácticas populares subraya cómo el pop brasileño no fue mera celebración del consumo, sino una herramienta crítica y de transformación social.
Información práctica: la muestra está abierta en el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires; la entrada general tiene un costo informado, y hay descuentos para estudiantes, docentes y jubilados, con exenciones para menores de 5 años y personas con discapacidad. Martes cerrado. El recorrido es una oportunidad para que el público argentino revisite la historia del arte pop desde una mirada latinoamericana que pone en primer plano la relación entre arte, política y cultura de masas.





