Javier Milei propone una agenda de gobierno que, en la práctica, busca desmantelar la hegemonía peronista en la Argentina. El proyecto incluye una reforma laboral amplia, privatizaciones, reducción drástica del Estado y el empleo público, apertura económica acelerada, y un alineamiento diplomático y comercial cercano a Estados Unidos. La estrategia política apunta a reconfigurar el Congreso: con incorporaciones y pases de bloques, el oficialismo pretende acercarse a la primera minoría en Diputados para dominar comisiones y acelerar el tratamiento de leyes clave. En el Senado el objetivo es consolidar mayorías suficientes para renovar jueces y cargos institucionales sin negociar con el kirchnerismo tradicional.
Para lograrlo, Milei delegó negociaciones en dirigentes de origen peronista y en aliados que buscan captar gobernadores del interior mediante acuerdos que combinan fondos y promesas de autonomía. Ya se registraron movimientos: diputados que abandonan la bancada kirchnerista, gobernadores que forman frentes propios y la posibilidad de subbloques provinciales que fragmenten la representación justicialista. Ese desgaste interno del peronismo, tras sucesivas derrotas electorales, facilita la oferta: recursos provinciales a cambio de respaldo legislativo.
La oposición aparece dividida y debilitada. Axel Kicillof enfrenta crisis política y financiera en la provincia de Buenos Aires tras la derrota electoral; el kirchnerismo no mostró renovación de liderazgo ni una estrategia unificada para retomar iniciativa. Mientras tanto, los sindicatos y la CGT se ven desafiados por una reforma laboral que busca reducir su poder, aunque los negociadores ofrecen compensaciones parciales para evitar choques mayores.
En lo económico, las señales son mixtas: leve crecimiento anual reportado por estadísticas oficiales, pero industria y construcción en retroceso, sin recomposición del salario real y con recortes de subsidios a la vista. El control de reservas y la política del Banco Central representan un ancla del plan de desinflación del Gobierno, que depende en parte del apoyo financiero externo. El éxito de la transformación propuesta por Milei combinará factores políticos (mayorías en Congreso y apoyo provincial) y económicos (recuperación de actividad y confianza). El escenario plantea la posibilidad de una Argentina posperonista si las reformas prosperan, aunque los riesgos sociales y económicos podrían condicionar la viabilidad del proyecto.





