Consumo domina el PBI: inversión estancada y importaciones récord
By Redacción Top Noticias Arg

Consumo domina el PBI: inversión estancada y importaciones récord

La estructura económica argentina presenta hoy una tensión histórica: el crecimiento sigue sostenido por el consumo interno mientras la inversión productiva no logra despegar. En el segundo trimestre de 2025 el consumo privado alcanza 76,1% del Producto Bruto Interno, el porcentaje más alto en dos décadas. La formación bruta de capital se ubica en 19,1% del PBI, apenas por encima de registros previos y sin mostrar recuperación sostenida.

El sector público representa 12,7% del PBI, la segunda mayor participación en 20 años, a pesar de ajustes recientes. En la matriz externa sobresale el peso de las exportaciones (21,8%), uno de los más elevados desde 2005, pero contrasta con un volumen de importaciones histórico: 29,6% del PBI. En la práctica, el mayor consumo interno se apoya en una fuerte entrada de bienes y servicios del exterior, un rasgo que suele señalar desalineamientos cambiarios y dependencias externas.

Estas cifras confirman paradojas relevantes para la política económica: gobiernos que promueven la llegada de inversiones siguen registrando una economía basada en consumo; al mismo tiempo la inversión no reacciona pese a la retórica proinversión. El resultado es una estructura productiva desequilibrada en la cual conviven sectores de alta productividad exportadora —principalmente el primario— y una industria de menor productividad pero clave para el empleo.

La dinámica que describe esta disparidad remite a un péndulo histórico: periodos de apertura y atracción de capital alternan con etapas de protección del mercado interno y énfasis en el empleo. La presencia emergente de sectores energéticos (por ejemplo Vaca Muerta) y mineros (litio y cobre) podría ofrecer una disruptedora: potencial para generar divisas y actividad productiva que modifique la brecha entre campo e industria, aunque su impacto dependerá de política pública, infraestructura y condiciones internacionales.

Al analizar series largas deben considerarse tres factores atenuantes: la coyuntura política doméstica, el entorno internacional y el avance tecnológico. Crisis pasadas, variaciones en precios de commodities y cambios en el contexto global explican parte de la volatilidad. Sin embargo, los números actuales alertan sobre un modelo cuya sustentabilidad es cuestionable: alto consumo financiado en gran medida por importaciones y sin un salto claro en la inversión que permita elevar la productividad agregada.

Implicancias: sin un aumento sostenido de la inversión y una mejor articulación entre sectores con distinta productividad, resulta complejo consolidar un crecimiento persistente que cree empleo de calidad y reduzca vulnerabilidades externas. Políticas que incentiven inversión productiva, favorezcan mayor integración del sector industrial en cadenas exportadoras y corrijan distorsiones cambiarias serán determinantes para romper el péndulo y apuntalar la productividad del país.

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