Argentina crecerá en 2026: ganadores y perdedores clave
By Redacción Top Noticias Arg

Argentina crecerá en 2026: ganadores y perdedores clave

La recuperación económica argentina avanza de forma lenta y desigual: se espera un crecimiento cercano al 4,5%-5% para 2025 y una continuidad positiva en 2026, pero los beneficios se concentran en sectores intensivos en capital y exportaciones. Entre los ganadores sobresalen la energía (con especial énfasis en Vaca Muerta), el agro, la minería y el comercio online.

Vaca Muerta consolidó en 2025 un fuerte salto en producción y exportaciones y se perfila como la locomotora energética: aporta más del 65% del crudo nacional y alrededor del 72% del gas, con exportaciones de crudo que se incrementaron fuertemente y cifras que ya superan los miles de millones de dólares. El sector energético convierte a la balanza comercial en superávit y las proyecciones apuntan a una mejora sostenida en los próximos años.

El agro también muestra un salto productivo: tras cerca de 131 millones de toneladas en 2025, las estimaciones para 2026 ubican la cosecha entre 140 y 143 millones de toneladas, con el maíz como protagonista y un aumento proyectado cercano al 18% respecto al año anterior. Estos volúmenes acercan ingresos al orden de decenas de miles de millones de dólares.

La minería se consolidó con exportaciones récord impulsadas por el litio y otros minerales, y las inversiones previstas para 2026 auguran un nuevo salto en producción y envíos al exterior.

En contrapartida, la recuperación deja afuera a sectores intensivos en mano de obra. Construcción, comercio minorista e industria manufacturera registran caídas relevantes, afectando empleo formal heredado de etapas previas. El sector textil y de calzado sufrió cierres de empresas y pérdida de miles de puestos de trabajo. La construcción y sus industrias proveedoras (cerámica, ladrillos, cemento, metalmecánica) operan con niveles de actividad muy por debajo de lo necesario para impulsar empleo masivo.

La metalurgia atraviesa una retracción notable: indicadores de actividad muestran descensos interanuales, uso de capacidad instalado en torno al 44% y niveles de producción significativamente por debajo de picos recientes. Las caídas son generalizadas en fundición, equipos eléctricos, bienes de capital y autopartes.

El consumo privado refleja esa fragmentación: ventas en supermercados a precios constantes mostraron retrocesos interanuales, las compras por tarjeta de crédito aumentaron hasta representar una proporción elevada del gasto en alimentos y la venta online, aunque en crecimiento y con más de una quinta parte del mercado minorista, no alcanza para compensar la caída general del consumo. Los centros comerciales y el segmento mayorista también registran contracción importante.

El diagnóstico del presente ciclo es dual: por un lado, Argentina exhibe cifras de crecimiento y sectores exportadores que generan superávit y entrada de divisas; por otro, la mayoría de los sectores que generan empleo masivo no logran recuperarse, lo que implica una mejora económica que, por ahora, no es inclusiva. El avance será probablemente gradual: crecimiento positivo en conjunto, pero con ganadores muy concentrados y perdedores que requieren políticas específicas para recomponer demanda, empleo y producción industrial.

Para que el crecimiento sea sustentable y distribuya sus beneficios será clave impulsar inversión en sectores de alta intensidad laboral, políticas que reactiven la obra pública y programas orientados a pymes industriales, además de medidas que estimulen la demanda interna sin comprometer la recuperación de la balanza externa. Sin estas correcciones, el aumento del PBI podría coexistir con una pérdida sostenida del empleo en ramas tradicionales y una mayor concentración de la renta en determinados sectores.

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