El dólar oficial cerró noviembre en $1.451,50 y durante los últimos días del mes operó en promedio a 4% del techo de la banda, ubicado hoy en $1.510. En lo que va de diciembre la divisa registró una suba moderada de 0,5% (aprox. $6,50) y acumula un alza mensual inferior a las previsiones de inflación para el mismo período.
Las expectativas de mercado para el cierre del año muestran poca probabilidad de que el tipo de cambio supere el techo de la franja: para el 31 de diciembre se proyecta un nivel cercano a $1.525, mientras que el mercado de futuros anticipa un dólar de $1.479,50 para fin de mes. Encuestas privadas incluyen escenarios de alrededor de $1.500 para recibir 2026.
El Gobierno defiende el esquema de bandas y atribuye el mantenimiento del tipo de cambio a un aumento en las cantidades exportadas, que entre enero y octubre crecieron 8,4% respecto del año anterior, con un valor acumulado cercano a US$71.487 millones según datos oficiales. No obstante, ese crecimiento está concentrado en sectores energético y minero, que aumentaron sus despachos un 26,8% en diez meses, compensando una caída en precios.
Parte del resultado exportador incorpora además adelantos de liquidaciones por parte del agro por alrededor de US$7.000 millones, operaciones promovidas en momentos de tensión cambiaria. Al mismo tiempo, la política del Gobierno evita compras masivas de divisas para renovar reservas: en los últimos días se concretaron adquisiciones limitadas por cerca de US$200 millones.
El telón de fondo es el uso de reservas para afrontar compromisos de deuda: en breve está previsto un vencimiento por US$1.000 millones que implicará una salida de reservas y una nueva presión sobre la cuenta del Banco Central. Quienes cuestionan el régimen de bandas piden eliminarlo y permitir que el Tesoro acuda al mercado para comprar dólares, mientras el equipo económico rechaza la emisión para intervenir en el mercado cambiario.
La discusión sobre el tipo de cambio no es sólo técnica: la cotización y las restricciones impactan en la economía real. En la última semana se registraron cierres y recortes de personal en empresas manufactureras y del sector textil, lo que reavivó el debate sobre competitividad, costos locales y políticas cambiarias. Organizaciones empresariales advierten que producir en Argentina sigue siendo entre 25% y 30% más caro que en países vecinos por presión impositiva, falta de infraestructura y rigideces laborales.
En conjunto, los datos y las proyecciones marcan un final de año con dólar relativamente contenido dentro de la banda, pero con riesgos importantes para reservas, deuda y actividad productiva. El equilibrio entre mantener el esquema cambiario y mitigar el impacto sobre la industria será clave para la evolución macroeconómica en 2026.





