Rafael Mariano Grossi, diplomático de carrera con amplia experiencia internacional y director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) desde 2019, fue oficializado como candidato argentino a Secretario General de las Naciones Unidas para 2027. Su postulación, respaldada por el gobierno, llega en un momento de fuerte tensión global y cuestionamientos al multilateralismo.
Trayectoria y avales Grossi acumuló una larga carrera en la diplomacia argentina y en organismos internacionales: fue embajador ante Austria, ocupó altos cargos en el OIEA y fue jefe de gabinete del Organismo para la Prohibición de las Armas Químicas. Esa experiencia en gestión técnica y negociación multilateral es el principal argumento de su candidatura.
Plataforma y prioridades Su propuesta se centra en devolver a la ONU su papel activo en la prevención y solución de conflictos, adoptando una gestión más pragmática y menos declarativa. Propone: - Reforzar la diplomacia preventiva y la capacidad de la ONU para intervenir en crisis internacionales. - Promover reformas profundas para eliminar duplicaciones de mandato y mejorar la eficacia, trabajando en coordinación con instituciones como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional. - Priorizar acciones concretas en desarrollo, derechos humanos y ayuda humanitaria, evitando ideologismos que alejen a los Estados miembros.
En su discurso, Grossi subraya que la elección no debe decidirse por género o símbolos: aboga por elegir “al mejor hombre o la mejor mujer” capaz de dirigir la organización en un contexto complejo. Destaca además avances en empleo femenino durante su gestión en el OIEA, donde la representación pasó del 28% a casi el 52%.
Desafíos políticos y oposiciones La candidatura de Grossi enfrenta obstáculos relevantes. En el plano internacional, la ONU está tensionada por críticas y recortes impulsados por actores antimultilaterales que cuestionan su estructura y presupuesto, con advertencias públicas sobre aportes financieros. En lo doméstico y regional, la postulación se produce en un clima político polarizado y con voces que promueven candidaturas alternativas.
Grossi reconoce la necesidad de escuchar a los grandes contribuyentes y trabajar en reformas reales, moderadas y de largo plazo. Señala como problemas claves la duplicación de organismos (por ejemplo, múltiples entidades sobre cambio climático) y la superposición de mandatos en áreas humanitarias y de desarrollo.
Experiencia en crisis y relaciones diplomáticas El candidato apunta a su historial en situaciones sensibles: la protección de la planta nuclear de Zaporizhzhia en Ucrania, el manejo de tensiones relacionadas con programas nucleares (como Irán) y la intervención en crisis en Siria. Subraya su capacidad para dialogar con todos los actores, incluidos los miembros permanentes del Consejo de Seguridad, como instrumento indispensable de su perfil diplomático.
Sobre relaciones específicas, Grossi describe vínculos profesionales y permanentes con Rusia e Irán, y reconoce críticas públicas que ha recibido de algunos gobiernos. Sostiene que la función del secretario general exige mantener comunicación y negociación con todas las partes, aun con críticas personales.
Posición sobre temas sensibles En materia de género, Grossi rechaza la dicotomía hombre-mujer como criterio único; su postura es que la elección debe centrarse en la capacidad para liderar. Sobre asuntos regionales, recuerda la noción de rotación geográfica en la Secretaría General y que Latinoamérica solo tuvo un secretario general hasta ahora, lo que podría ser un argumento a favor de la región.
Respecto a conflictos contemporáneos, señala prioridades: Oriente Medio (incluida la crisis en Gaza y Palestina), Ucrania, Sudán, el Cáucaso, tensiones entre India y Pakistán, y desafíos crecientes en el Indo-Pacífico. También destaca la necesidad de una diplomacia preventiva más activa en América Latina y el Caribe.
Enfoque operativo Grossi plantea una ONU más pragmática: menos declaraciones y más acciones efectivas; cooperación con organismos económicos internacionales; y reformas administrativas que reduzcan duplicidades y hagan la organización más eficiente. Recalca que la ONU sigue siendo indispensable como “casa común” para el diálogo entre naciones.
Balance y perspectivas La candidatura de Grossi moviliza el debate sobre el tipo de liderazgo que requiere la ONU en una era de fragmentación y retos transregionales. Su perfil técnico y su experiencia en materias nucleares y de seguridad le dan fortaleza, pero la viabilidad política dependerá de su capacidad para construir apoyos entre estados miembros, gestionar la desconfianza de grandes contribuyentes y navegar la polarización internacional. Mientras tanto, su propuesta de reforma y foco en la diplomacia preventiva marcan la hoja de ruta que propondría desde la Secretaría General.





